¡No me ha acertado nada!
Las situaciones suelen ser relativas. Dependerá del lado desde el cual se observe el asunto o «a través cristal con que se mire». Incluso la persona o grupo que, en principio, no deberían tener razón alguna, bajo su forma errónea -o no- de pensar, creen, a través el cristal de su lupa, poseer toda la verdad o al menos parte importante de ella.
El tarot cuando analiza una situación lo hace de suerte neutra, respetando y dando espacio a todas las opiniones o puntos de vista posibles.
En una consulta sobre una relación amorosa, el tarot describe la situación sin dar ni quitar la razón a ninguna de las partes. Dibuja la situación actual, hacia donde se dirige el vínculo y da una receta o soluciones para conseguir la negociación y el entendimiento entre las partes.
Cuando voy a una consulta de tarot, lo hago con una opinión fija y concreta sobre el asunto que quiero preguntar, fruto del lado de mi visión particular del caso. Esta visión esta formada por palabras y frases concretas que han formado una trama en mi mente a partir de mi reflexión sobre el tema en cuestión.
Cuando el tarot habla y entiendo que no me está dando la razón, sino que desarrolla el tema de manera neutra, dando espacios a las diversas opiniones y además no está utilizando las mismas y precisas frases y palabras que llevo en mi mente, pienso que el tarot está equivocado, que no está acertando nada. Que he perdido mi tiempo y mi dinero. Que estoy siendo estafado. En este error caemos muchas personas que desconocemos de lo que realmente se trata el tarot. Mi labor, como consultante, será olvidar la fraseología que llevo en la mente y los prejuicios sobre el caso que me trae, para después aplicar lo que dice el tarot a la situación que planteo de la manera más sincera posible.
El tarot analiza la situación presente del caso que se está tratando, teniendo en cuenta el pasado del mismo. Con todo ello anticipa lo que puede suceder en el futuro. Hacia donde se dirige, que fluir lleva. Este futuro no será algo fijo e inmutable, estará condicionado a nuestras actuaciones presentes. Si lo que anticipa el tarot nos agrada, deberemos seguir los consejos que nos dan las mismas cartas para alcanzarlo. Si el futuro anticipado no nos agrada, deberemos seguir los consejos para evitarlo o por lo menos suavizarlo.
El tarot no está para juzgar ni dar ni quitar razón. Está para poner luz a las situaciones y encontrar soluciones y salidas pacíficas a los casos que se le proponen. Por otro lado el cartomántico es el medium. El que media entre el tarot y el consultante, el traductor. No adivina, no aconseja, no es el oráculo... tan solo pone voz a los naipes.
Marc de la Osa